La Procrastinación es el vacío que existe entre intención y acción



Hoy queremos hacer mención a la procrastinación , es posible que muchos no hayáis escuchado el término pero apostamos a que la habéis sufrido. La procrastinación hace referencia a la práctica de llevar a cabo acciones que resultan más interesantes en lugar de realizar las que son urgentes.

Esto se puede aplicar en el ámbito del trabajador o del estudiante, si tú eres alguno de ellos seguramente te has visto en la tesitura de tener que elegir entre revisar tu bandeja de entrada de mensajes y acabar ese trabajo que llevas aplazando desde la semana pasada. Apostamos a que ya te empiezas a familiarizar con el término y es que a veces no conseguimos priorizar toda la lista de tareas que tenemos en mente y acabamos el día sin hacer ni lo uno ni lo otro.

Pero no desesperes…¡el procrastinar se va a acabar! Desde Gaboral te aconsejamos lo que deberías hacer si te invade el monstruo de la pereza. En primer lugar, debes entender que procrastinar no es más que evitar a corto plazo lo que sabes que vas a tener que realizar tarde o temprano, y aunque tu mente piense ‘’más vale tarde que nunca ’’, cuanto antes te organices mejor. Por ejemplo, si una acción concreta te resulta muy agotadora haz como nuestros profesionales que optan a dividirla en partes dedicándole a su vez cortos períodos de tiempo a la misma. En el momento que comiences no te resultará un reto como antes.

En segundo lugar, plantea una rutina. Las tareas importantes necesitan una dedicación mayor, es evidente, por lo que debes programarte durante la semana, anotando los días y las horas usando colores vibrantes en tu calendario para priorizar lo que te resulta más tedioso ¡En la oficina tenemos los subrayadores de colorines bajo mínimos!

Seguidamente, evita las tentaciones. No es que no creamos que no tienes autocontrol, pero si mantienes alejado todo lo que puede hacerte perder el hilo mejor si lo quitas de tu campo de visión (móviles, ordenadores….).

Si todo lo anterior no te funciona; ¡date un respiro! Posiblemente tu ambiente no sea el más adecuado y a estas alturas hayas perdido la concentración. Haz la prueba y cambia de habitación, esto ayudará a aumentar tu productividad y tu inspiración.

Recuerda las ganas de cambiar solamente las tienes tú, por lo tanto es un proceso personal pero si lo consigues superar ¡Date un capricho al final de la jornada!

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